viernes, 18 de junio de 2010

LOS SENSUALES 2

2ª. PARTE
LOS SENSUALES 2



3. ES HACER TESOROS DONDE LE ROBAN Y LE MINAN
4. ES AMAR AL MUNDO
5. ES ANDAR SEGÚN LA CARNE (Ro 7:5-13)


El enfoque bíblico sobre la riqueza y la pobreza: Una consideración de toda la enseñanza bíblica sobre la riqueza y la pobreza deja muy claro que un evangelio “prosperidad-céntrico” es un evangelio excéntrico y falso (ver nuestro blog “Algunos evangelios que no son”, 7.9.07). Aunque hay versículos aislados sobre la prosperidad material, ese tema está lejos de ser el enfoque central bíblico sobre este tema. El gran énfasis bíblico no cae en la acumulación egoísta de bienes sino en la solidaridad con los necesitados (ver “El Año de Jubileo” I-III, 12.18.07; 4.8.08; 3.18.09). Si Dios nos bendice, es para bendecir a otros, a manos llenas (Gén 12:2-3; cf Dt 15:10,13-14). La Biblia reconoce la existencia de la pobreza, no sólo ni primordialmente como consecuencia de pecados ni de falta de fe, sino como un llamado a la solidaridad. Dios mismo se declara el Dios de los pobres, las viudas, los huérfanos y los forasteros. Uno de los grandes problemas del pensamiento bíblico es la prosperidad de los malos y la pobreza de los justos (Jer 12:1; Lam 1:1; cf Salmo 37:7; 73:3). La riqueza no es siempre premio de la fe y la santidad, ni la pobreza es siempre resultado de pecado o falta de fe.
La teología de la prosperidad debe tomar más en serio las palabras tajantes de Jesús, “Bienaventurados vosotros los pobres… Mas ¡Ay de vosotros, ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo” (Lucas 6:20,24; incluso los que se enriquecen con la teología de la prosperidad). Cristo reconoció a menudo lo difícil que era para un rico entrar al reino de Dios: Mt 13:32 (Mr 4:19; Luc 8:14), Mt 19:23-24 (Mr 10:23-24; Lc 18:24); compárense también Lc 1:53; 16:19-21; 18:23-25.

Cuando Cristo quiso actualizar para su época la radical disyuntiva de Elías (1 Reyes 18:21, o Baal o Jehová pero no los dos), él escogió precisamente la avaricia como la idolatría más típica del ser humano: “Ninguno puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt 6:24; Lc 16:13). En el mismo sentido, San Pablo denuncia “la avaricia, que es idolatría” (Col 3:5). Jesús se hizo pobre para hacernos ricos y dispuestos a ayudar a los necesitados (2 Cor 8-9; ). Todos estos textos bíblicos no deben neutralizarse por racionalizaciones atenuantes.

Los profetas del Antiguo Testamento atribuyeron la pobreza no al pecado del pobre ni su falta de fe sino a la injusticia de la sociedad. Al decir “siempre tendréis pobres con vosotros” (Mt 26:11; Mr 14:7; Jn 12:8), Jesús ni aprueba la pobreza ni culpa a los pobres. Está citando a Deut 15:11, que llama a los fieles a la constante solidaridad generosa con los necesitados El mensaje central de la Biblia no es, ¡jamás!, cómo llegar algunos a ser ricos en medio de la miseria de otros, sino como actuar personal y socialmente para que todos vivan dignamente.



3. ES HACER TESOROS DONDE LE ROBAN Y LE MINAN


Mt 6:19-21
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.


Lc 12:15-33
15 Y les dijo: --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en[10] la abundancia de los bienes que posee. 16 También les refirió una parábola, diciendo: "La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: "¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?" 18 Y dijo: "Esto haré: derribaré mis graneros y los edificaré más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y regocíjate "20 Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has guardado, ¿de quién será?" 21 Así es el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios".22 Dijo luego a sus discípulos: "Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. 23 La vida es más que la comida, y el cuerpo más que el vestido. 24 Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? 25 ¿Y quién de vosotros podrá, con angustiarse, añadir a su estatura un codo? 26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os angustiáis por lo demás? 27 "Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud, 30 porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas. 31 Buscad, más bien, el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. 32 "No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino. 33 Vended lo que poseéis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega ni polilla destruye,34 porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.



4. ES AMAR AL MUNDOStg 4:1-5
1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. 4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

1 Jn 2:15-16
15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.


5. ES ANDAR SEGÚN LA CARNE (Ro 7:5-13)

2 P 2:10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en placeres e inmundicia, y desprecian el señorío.[9] Atrevidos y obstinados, no temen decir mal de los poderes superiores,
2 P 2:18 Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que verdaderamente[16] habían huido de los que viven en error.

• Las pasiones pecaminosas obraban en nuestros miembros
Ro 7:5
Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte.

• Piensan en las cosas de la carne
Ro 8:5
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

• Su ocupación es muerte
Ro 8:6
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

• Por lo tanto por esto son enemigos de DiosRo 8:7
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

• No pueden agradar a Dios
Ro 8:8
y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.


Ro 8:13
porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Gál 2:20
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gál 5:16-17
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

1 P 4:1-2
1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, 2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las pasiones humanas, sino conforme a la voluntad de Dios.

Gál 5:24
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.


III. PERO NOSOTROS NO TENEMOS ESA COSTUMBRE…

POR EL CONTRARIO NOSOTROS NO DIVIDIMOS, NOSOTROS EDIFICAMOS. NO ENSEÑAMOS ENCUBIERTAMENTE DOCTRINA ERRONEA, ENSEÑAMOS CONFORME A LA PALABRA, VAMOS A LA LEY Y AL TESTIMONIO, NO SOMOS SENSUALES ANTES SOMOS ESPIRITUALES PORQUE ENTENDEMOS LAS COSAS ESPIRITUALES Y HACEMOS LA VOLUNTAD DEL PADRE. NO ANDAMOS SEGÚN LA CARNE




A. NOS EDIFICAMOS SOBRE NUESTRA SANTISIMA FE O SEA CRISTO.

20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,

20. Resumiendo el v. 17. edificándoos—en contraste con “los que hacen divisiones,” o bien, “los que se apartan” (v. 19); y “en el Espíritu Santo,” con “no teniendo el espíritu.” sobre—la fe por fundamento. Edificar sobre la FE equivale a edificar sobre Cristo el objeto de la fe. orando por el Espíritu Santo—Griego, “en el Espíritu Santo” (Rom_8:26; Eph_6:18). El Espíritu Santo nos enseña qué, y cómo, debemos pedir en oración. Nadie puede orar en debida forma a menos que esté en el Espíritu, es decir, en el elemento de su influencia. Crisóstomo afirma que, entre los carismas impartidos al principio de la dispensación neotestamentaria, estuvo el don de la oración, impartido a algunos que oraban en nombre de los demás, y enseñaban a otros a orar. Además, sus oraciones así concebidas y a menudo usadas, eran recibidas y conservadas entre los cristianos, y de ellas se constituyeron formas de oración. Tal es el origen de las liturgias. [Hammond.]

B. NOS CONSERVAMOS EN EL AMOR DE DIOS.21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

C. ESPERAMOS LA MISERICORDIA DE NTRO. SEÑOR JESUS PARA VIDA ETERNA.21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

21. En los vv. 20 y 21, Judas combina al Padre, Hijo y Espíritu Santo; y también la fe, esperanza y amor. Conservaos—no en vuestra propia fuerza, sino “en el amor de Dios,” es decir, el amor de Dios hacia vosotros y todos sus hijos creyentes es la única garantía de que sean guardados en seguridad, la necesidad de vigilarse el hombre; al mismo tiempo no puede guardarse, a menos que Dios en amor lo guarde. la misericordia …—que deberá ser manifestada plenamente en su venida. La misericordia comúnmente se atribuye al Padre; aquí al Hijo; tan enteramente son uno los dos.

D. TRES ACCIONES CONCRETAS DE AMOR Y SALVACION PARA CON LOS SENSUALES

1. A LOS QUE DUDAN CONVENCERLOS
22 A algunos que dudan, convencedlos.

2. A OTROS SALVARLOS
23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

22, 23. Sólo los que “se guardan” son aptos para “salvar” a otros. recibid … en piedad—Así algunos; dos de los más antiguos, la Vulgata, etc., leen: “reprobad para su compunción;” “confutar para convencer.” discerniendo—Los manuscritos más antiguos y versiones leen el acusativo: “Reprochad a los discernidos”, “a los que se separan” [Wahl], haciendo referencia al v. 19; o “a los que contienden en nuestra contra,” así traducido el griego (diakritein) en el v. 9. haced salvos por temor—Los manuscritos más antiguos construyen “con temor” con “arrebatándolos,” (con lo que véase Amo_4:11; 1Co_3:15; Zec_3:2, dicho de un escape peligroso)

y agregan una tercera frase, “de otros tened compasión con temor.”

TRES CLASES DE ENFERMOS
Tres clases de enfermos necesitan tres clases de remedios. Se dice de los ministros y cristianos que “salvan” a aquellos para salvar los cuales son hechos los instrumentos: el verbo griego está en el presente, y significa pues “procurar salvar.” Judas ya había hecho referencia (v. 9) al mismo pasaje (Zec_3:1-3).

Las tres clases son:

(1) Los que os disputan (acusativo en los manuscritos antiguos), a quienes debéis convencer;

(2) Los que ya son como tizones en el fuego, de los que el fuego del infierno es la consumación: a los tales debéis tratar de salvar arrebatándolos.

(3) Los que son objeto de compasión, de los cuales pues debéis apiadaros (y ayudar según las oportunidades), sin permitir que la compasión se degenere en connivencia con sus errores.

Vuestra compasión debe ser acompañada con temor de ser contaminados en lo más mínimo por ellos. aborreciendo—Hasta el odio tiene su campo legítimo de ejercicio. El pecado es la única cosa que Dios aborrece; así debemos aborrecerlo nosotros. aun la ropa—frase proverbial, evitando el contacto más remoto con el pecado, y aborreciendo sus fronteras. Como la ropa de los apóstoles obraba milagros, así la misma ropa de los pecadores metafóricamente, es decir, lo que tiene contacto con el pecado de ellos, debe ser evitado. Compárese los leprosos y otros contaminados, Lev_13:52-57; Lev_15:4-17 : las ropas se tenían como inmundas, y quien las tocara era excluído, hasta que se purificase, de la comunión religiosa y cívica con los santificados de Israel. Los cristianos, que reciben en el bautismo el ropaje blanco en señal de la santidad, no deben contaminarlo con ninguna aproximación a lo inmundo.

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